Nadamos en caminos de asfalto, caminos ruidosos, caminos silenciosos, generando destinos de lujuria, de rabia, destinos de pureza, destinos de desconciertos. Pero en realidad no damos ninguna paso, somos estáticos, a lo mejor ni siquiera estamos viviendo el presente ya que siempre quedan vacíos mentales y sin sabores en los labios.
Como explicar esos fenómenos raros donde presenciamos frío, caricias, afecto, miedo; sin estar con algún humano o animal cercano, es curiosamente atrayente entender lo que se despierta dentro de nosotros que finaliza con las sensaciones mencionadas.
Y porque las notas mas sinceras nacen de la melancolía, a caso esta es la conciencia que llama a nuestros hemisferios cerebrales, la que produce los nudítos en la garganta que son tan complicados de soltar sin sentir que nos va algo; ¿y que será ese algo?
No todos los Si son buenos, ni todos los No son malos, los recuerdos guardados al ser eliminados se presencian en raras ocasiones tenues, como llamas, el fuego es sereno, como la misma existencia.
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