Vencedor y el derrotado, miles de
luchas incesantes donde perdemos así seamos los ganadores.
Por amor al enemigo seguimos en la lucha,
no se conforma con verlo huir en un enfrentamiento sino seguimos en ello, nos
consumimos por completo en el odio y desesperación interna, se puede estar
viendo la salida de dichos conflictos pero se ignora; ya que el daño que se nos
ocasiono motiva a no desertar sino a luchar y luchar así perdamos partes de
nuestra alma, fácilmente las remplazamos y en cierto modo se fortalece el cuerpo, alma y sobre todo el espíritu.
Luego llega el cansancio físico como
emocional y solo nos detenemos, estatuas que tratan de cobrar vida, en eso nos
convertimos. Se añora no haber empezado ni haber sido participe de esa guerra
que se ha vuelto absurda donde solo se llora por lo perdido, amado, sufrido; y
solo queda eso…Nada.
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Mayo 2011 / 1:20pm
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