miércoles, 15 de febrero de 2012

MOTTA DE ALGODÓN DE AZÚCAR

En los caminos andantes del cosmos , raras veces nos encontramos con seres llenos de una increíble luz, bueno esto empieza así:
Recuerdo que hacía algo de sol, ese sol caluroso que para algunos es bonito (muffins), pero para otros ahogantes, llegaba a la universidad cuando de repente, mis ojos ven a lo lejos la gloria en ese  momento, mango con sal, limón y pimienta, la boca se me hizo agua ( como en este momento), así que compre uno y me lo fui comiendo a mordiscos; llegué a una plaza conocida de la universidad y todo el que estaba allí me pedía mango con sal, entonces les di a todos, pero a lo lejos detrás de un amigo que es muy alto y flaco, vi una leve mirada sutil que miraba el mango y me miraba de reojo, no la había visto antes, entonces le dije a mi amigo alto:
-Abby: oye cristop, quieres mango con sal?
-Cristop: si claro jojojo que rico.
Lo siguiente que hice fue seguir con mi rumbo, me gire levemente y la vi a ella, sonriendo mientras comía mago con sal, sonreía muy bonito y eso me lleno de alegría y luz.
Los días pasaron y esta agradable chica, fue generando una hermosa armonía con tan solo verla, es de esas personas únicas en la vida que tan solo con un abrazo tu día gris se vuelve cálido, awww, aprecio demasiado a una motta de algodón de azúcar, que así sea pequeñita es dulcesita y bonita.

Para Mildre Gualtero, Motta de algodón de azúcar, una gran  amiga.

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