jueves, 21 de julio de 2011

Despedida.



Sentada, una ventana frente a ella, madera vieja pero que aún conserva belleza, espejos empañados de polvo, pero si se mira más lejos vez eso, el increíble paisaje verde, montañas grandes, pinos y uno que otro caballo corriendo. A la izquierda un viejo computador pero el cual  le permite reflejar su mirada, triste ojos llorosos, pena siente por sí misma.
Sonidos de flautas orientales, viento que entra y sale llorando, cantando su melancolía, llega a los oídos genera dolor, el pecho se estruja, respiro lento y agotador… Recordar a ella, ayer la vio, se sentaron y miraron con ganas de llorar o de besarse, ninguna se atrevió hacerlo, solo estaban absortas en la otra, analizando en breves momentos que preguntar, como hablar; palabras de despedida que no deseaba ser rápida , sino lenta, así por doloroso que fuese se podrían un poco más, sonrisas un tanto falsas ya que las lagrimas eran las que regían los sentimientos en ese instante, fragmento que acabo con un abrazo de ella muy tembloroso, una llama revivió en ella, sabía que temblar solo reflejaba que aun la amaba, ella lo supo pero no lo  menciono no deseaba dañar los planes de la causante de sus delirios, fingió ,¡terrible!… tal vez un beso, mejor no, miles de ideas pasaban por esas cabezas, ganas de correr lejos de la otra en dirección contraria, para ver si el magnetismo que una vez las unió surtiría efecto nuevamente; No, solo caminaron hasta la salida en silencio, hablando de alguna tontería mientras los rostros mostraban sonrisas, el ser lloraba esos mares torrentosos de agonía.

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