Por más que se intente escapar de ella, siempre acudimos a esta, los pensamientos se quedan cortos con las ganas de plasmar en letras lo vacio que el alma esta, la convicción de ser nada y estar pisando suelo marchito y perdido. Extrañas emociones que no se conforman con solo escribirlas, menudos arrebatos de correr demasiado hasta quedar exhausto y no poder siquiera respirar, sumergirme mil veces en el agua, mirando el cielo, ese azul claro para adentrarme en la oscuridad de esas aguas mansas que tal vez calmen el dolor y la ansiedad de mi ser.
Trascender
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