Para mi cada 23 del mes se me va pedazos de alma, ya que un 23 de mi cuerpo pútrido salio un ser puro y tan esperado para mi, pero lo curioso es ver que en raras ocasiones la vida te da calma y serenidad como esa que se siente con la brisa fría, en este caso el 23 fue grato ya que sostuve una vida en mis brazos, arrullandola, dándole afecto y mucho cariño.
El agua se deja correr, para permitirle volver.

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